top of page
Buscar

Querido Rafits

  • Foto del escritor: Laura Iñigo
    Laura Iñigo
  • 28 jun 2016
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 4 abr 2020


Mi querido Rafits, te conocí con una pierna rota sentado en un sillón, te acompañaban un Marlboro rojo, un whisky y una ocurrencia inteligente y divertida.

A partir de ese día tuvimos innumerables viajes a la playa, fiestas hasta la madrugada, sobremesas eternas que pasaban en un instante, risas, lagrimas, discusiones, abrazos y una que otra mentada.

Bailamos en antros, en playas, en miles de fiestas y hasta en la calle. Nos regalamos libros, guiños y secretos. Compartimos tristezas por partidas inesperadas y dolorosas donde nos prestamos el hombre para limpiar nuestras lagrimas y luego romper en carcajadas por algún negro comentario que se te ocurría.

Me quedo con gazpacho delicioso que me enseñaste a preparar, con tu pasito tún-tún que me regalaste en Boquilla, con tu sonrisa picarona que aparecía cada vez que nos veíamos y tu eterna preocupación cuando me subía a la moto. Gracias por la experiencia y sabiduría que generosamente le regalaste a mis sobrinos en las cenas navideñas y comidas familiares. Siempre tendrás tu lugar en esas fiestas, te recordaremos y levantaremos una copa en tu nombre.

Tu partida nos dolió tanto a muchos que decidimos despedirte con una gran fiesta en donde tu familia, tus amigos y tus compañeros de trabajo te llenamos de muestras de cariño, brindamos por ti, aplaudimos tu vida y tu ingenio y estoy segura que todos nos sentimos afortunados de haberte conocido.

Te empecé a querer al día siguiente de haberte conocido Rafael Ferragut y te empecé a extrañar al instante de haberte ido. Me tomaré un whisky siempre pensando en ti y te seguiré viendo cada día en los ojos de tu hermana que tanto te quiere.

Comentarios


bottom of page